Cuando el mapa toca la tierra

El proyecto »MAPAS: Resonancias electrónicas entre Ecuador y México,« de Concepción Huerta y Fe Sexta, se propuso recuperar archivos de audio de compositores pioneros dentro de la música electrónica en México y Ecuador. Huerta y Sexta mezclaron materiales de archivo, experiencias personales y composiciones originales, con un enfoque narrativo de ficción, en un intento de trazar las relaciones entre la memoria personal y colectiva, y el pasado y el presente. En las semanas previas y posteriores a su actuación en el festival CTM, la escritora y poeta Irene Trejo entabló una conversación »cartográfica« con les artistas, entrelazando formatos de entrevista, ensayo y poesía para ofrecer una mirada a los mundos sonoros explorados en »MAPAS.« La obra se estrenó en CTM 2024 gracias a un encargo del CTM Radio Lab, un proyecto de Deutschlandfunk Kultur - Hörspiel / Klangkunst y CTM Festival en colaboración con Goethe-Institut, ORF musikprotokoll im steirischen herbst, Ö1 Kunstradio, y la iniciativa de arte sonoro tekhnē.

»MAPAS: Resonancias electrónicas y electroacústicas entre México y Ecuador,« fue un proceso de escucha a partir de la exploración de les artistas Concepción Huerta y FE Sexta, donde dichos territorios se hicieron presentes mediante un tejido de sonidos, imágenes, sentires, afectos y textos.

FE Sexta (Ecuador) es une artista transversal que experimenta a partir del cuerpo, la imagen en movimiento y el sonido. Su enfoque parte de narrativas imaginativas y formatos viscosos que surgen del futuro inmediato. Concepción Huerta (México) es una artista sonora, fotógrafa y editora que se enfoca en crear una historia musical al entrelazar sonido e imágen. Concepción se enfoca en la ausencia y en la resonancia abstracta mediante cintas y otros instrumentos.

A través de »MAPAS,« les artistas buscaron desaprender lo »latinoamericano,« partiendo del contexto de la música electroacústica y electrónica, así como de la historia que esta región conlleva. Este proceso se basó en las experiencias y trayectorias de artistas sonoros como Mesías Maiguashca y Antonio Russek, específicamente en sus intentos y aproximaciones al sonido y su modulación dentro de un paraguas de identidad difusa que abarca una mezcla de identidades más localizadas y traumas aún presentes desde la colonización.

»MAPAS« fue un proceso de memoria colectiva y un diálogo entre cuerpos y voces que desde tiempo se han ido formando y encontrando. El siguiente ensayo es una mezcla entre investigación, entrevista, contemplación, y reflexiones en forma de una voz fantasmal, cuya identidad será definida por ustedes lectores.

Mirando atrás y adelante

Les compositores latinoamericanes se han interesado por la experimentación electroacústica desde la aparición de este campo sonoro. Los primeros experimentos con electroacústica en América Latina tuvieron lugar simultáneamente en varios territorios a mediados de los años cincuenta.

En la mayoría de los países de LATAM, los primeros laboratorios de música electroacústica se crearon con muchas dificultades, sin apoyo de gobiernos y/o instituciones, situación que no ha cambiado mucho. En México, el primer Laboratorio de Música Electrónica vio la luz en 1970. En Ecuador, el Departamento de Investigación y Composición (DIC) no se creó hasta 1987. En México, Antonio Russek, Vicente Rojo y Roberto Morales fueron algunos de los que empezaron a experimentar con este género. En 1978, Russek fundó el Centro Independiente de Investigación Musical y Multimedia (CIIMM).2

»Conectar con la obra de Russek me recuerda seguir un camino, pero ser desobediente al mismo tiempo y aventurarme en lo indescriptible, en los límites. Explorar y experimentar,« dice Concepción. »Conecté con la obra de Russek sin necesidad de entenderla racionalmente. Supe que era importante para mí cuando la escuché. Sobre todo su disco Música del Desierto, que desarrolló en el desierto de Coahuila, y que mezcla diferentes técnicas como grabaciones de campo y electrónica. Escuché ese CD y supe que tenía que escribirle.«

El ecuatoriano Mesías Maiguashca llegó a Alemania en 1966, donde trabajó en el Estudio de Música Electrónica de Colonia y cofundó el grupo de música Oeldorf. Maiguashca fue de los primeros que basó su práctica sonora en una visión expandida, usando diferentes medios para crear y poner en escena la música. De alguna forma, logró combinar los rasgos, cosmovisión y sonoridad de los pueblos de Ecuador con la música europea experimental.

»De niño, tocaba en una orquesta sinfónica. Pero siempre pensaba en las cintas de vómito que hacía – así llamo a las mezclas que surgían de grabar sobre lo grabado – y en los sonidos de los juguetitos que construía. Escuchar a Mesías me confirmó las posibilidades sonoras que siempre estuvieron ahí. Escuchar sus obras daba sentido a mi experiencia y me transmitía cierta seguridad,« me compartió FE.

América Latina es algo así como este vómito. Un vómito que crea otra cosa. »... tenemos la presencia en Latinoamérica de una natural sensibilidad hacia la ternariedad opuesta a una binariedad rítmica – contra flujo torrencial, sensualidad sin culpa y un testarudo modalismo,« escribió Coriún Aharonián en su ensayo »Factores de identidad musical latinoamericana tras cinco siglos de conquista, dominación y mestizaje« (Uruguay, 1994).

Como territorios colonizados, las fronteras de México y Ecuador responden más a intereses políticos y estratégicos occidentales-blancos que a su realidad cultural mestiza. Esto, en gran medida, también influye en la búsqueda de una identidad dentro de la música electroacústica y electrónica, una necesidad de posicionarse en el mundo a través del sonido. Muchos compositores utilizaron materiales originarios en sus obras. Muchos procesaron estos materiales en algo que se convirtió en apropiación, reapropiación y/o reformulación.

La música de Mesías es un mestizaje de conceptos, timbres y técnicas occidentales y no occidentales. Y a su vez una expansión de esto, un algo más que nace y se reinventa todo el tiempo. Provoca preguntas sobre la experiencia de la escucha. »Ayayayayay« fue una confrontación de Maiguashca consigo mismo y el Ecuador de entonces; la grabación de todos estos sonidos le recordaron a su infancia y las divisiones marcadas por la desigualdad entre indígenas y no indígenas, ricos y pobres.

»Mesías Maiguashca es uno de aquellos seres cuya identidad no se agota en las raíces, sino que – aceptando el símil botánico – prosigue en el tronco, ramas, hojas, flores, frutos, pistilos... Sus raíces son su etapa ecuatoriana. Su tronco es esa primera fase europea. Sus ramas son sus investigaciones personales sobre los fractales, la ciencia ficción o Carlos Castañeda. Su corteza, que lo fortalece y protege, son sus indagaciones acústicas acerca de la naturaleza misma del sonido. Sus flores son sus actividades construyendo esos curiosos Objetos Sonoros. Y sus frutos son los alumnos de la Hochschule de Friburgo. ¿Y su savia?: aquella sinceridad consigo mismo.« – Fragmentos de palabras escritas para la presentación de trabajos de Mesías Maiguashca en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (Ecuador) por Juan María Solare, Worpswede (Alemania, 2012).

Es crucial destacar que existen pocos créditos y menciones de mujeres compositoras en la historia de la electroacústica en LATAM, y no hay muchos registros de su obra. Hoy en día, sigue siendo prácticamente imposible acceder a las piezas de la pianista y compositora mexicana Alicia Urreta, por ejemplo. Sin embargo, Contingent Sounds ha publicado recientemente el libro Switched On: The Dawn of Electronic Sound by Latin American Women.

Mapear lo invisible y polimórfico, el sonido como materia.

Uno de los factores de unidad dentro de la experiencia, el sonido y la diversidad de América Latina es la repetición. A muchos latinoamericanes nos gusta repetirnos, escucharnos, confirmar constantemente que existimos. Otro es el »sentido de anticipación o demora.« Pero, ¿qué ocurre cuando habitamos este sentimiento como fin, como el lugar al que hay que ir? Se convierte en una escucha prolongada, una comunicación más allá de los hábitos lineales y las fronteras.

¿Qué le pasa al mapa cuando toca tierra? (eje, eje, eje) Habita fronteras de relación. No traza ni divide, sino que experimenta (escucha), dialoga (afecta) y especula (crea). Abre posibilidades a partir de lo que encuentra, toca y existe en diferentes planos y capas, entre ellos lo ausente y lo que se da por sentado, como el cuidado y el apoyo, o también su ausencia. Invoca gestos, sentimientos, amistades y conexiones que a veces se mezclan con coincidencias, pero que son pistas cósmicas que nos señalan una lucha común y hacia dónde nos dirigimos.

Investigar lo que habita, conecta y conforma nuestros territorios, en este caso, México y Ecuador, no es una búsqueda de identidad sino un acontecimiento que confunde identidades. América Latina es el resultado y la mezcla de múltiples posibilidades que surgen de una misma violación. Es una hija bastarda y negada, pero de la que se espera que sea lo más parecida a su violador, sin »superarlo.« Sin embargo, algo en ella no puede ser igual, porque sus ríos y volcanes lloran y recuerdan, y no olvidan.

Y, ¿cómo escuchamos a nuestras tierras?, ¿cómo trazamos estas complicidades?, ¿cómo resistimos desde nuestras diferentes resonancias y tensiones?

Concepción Huerta y FE Sexta propusieron encuerpar un mapa que conecta sus territorios desde resonancias electrónicas. Propusieron, ponerse como puentes para indagar en sus propias búsquedas y memorias. Sí algo une a América Latina es la historia del cuerpo, su memoria matérica, sus voces y susurros en el viento. LATAM si acaso es una posibilidad multidimensional que continúa tejiéndose desde algo que aún no sana. Es melancolía por la tierra y montaña. Esto formó la base de »MAPAS.«

¿Cuál es la historia de este mapa? ¿De dónde viene y cuáles son sus marcas emocionales? ¿Con quienes le trazaron?

Concepción Huerta: Pienso en México y siento como el ruido llega a reventarme los oídos. Todo es estridente, mezclado, caótico, todo colapsando, gritos... Y al mismo tiempo ese silencio contrastante. El silencio de la impunidad, de los feminicidios, de la violencia. Y al mismo tiempo, me acuerdo de cuando fui a Chiapas. Recuerdo estar en la selva y escuchar un concierto, una orquesta de insectos. De lo más hermoso que escuché en mi vida.

y al mismo tiempo
un tiempo mismo
mismo tiempo
donde me pierdo y encuentro

FE Sexta: Mi última escucha con Ecuador fue como un refugio. Viví mucho tiempo en la montaña, en Ilaló. Un lugar libre de sonidos de ciudad. Allí sentía que me acoplaba, las ondas eran muy parejas y solo había mucha calma. Pero había un acumulo interno que temía a esa calma y que detonó en un sentir de querer soltarlo todo. Luego llegué al centro de Quito, el centro del caos. Donde el cielo se cae. Luvia estridente que cubre a todos los demás sonidos cuando llega. Fue ahí donde comencé a aprender a escucharme, mientras todo me caía encima. Se me hizo negro el futuro. Y ahora ese sonido es lo que más extraño.

escucharnos en el caos
en el ruido
en la neblina

en las líneas del abismo escuchamos mejor
el sonido es la canalización de lo que nos antecede y une aquí

Es importante recordar que la cultura y la música del continente americano proceden de tres vertientes: la indígena, compuesta por múltiples y diversas etnias; la conquista, es decir, la colonización europea occidental; y la africana, pueblos traídos por los colonizadores como esclavos. Estos dos últimos también proceden de múltiples y diversos territorios dentro de estos continentes. En »Factores de identidad musical latinoamericana tras cinco siglos de conquista, dominación y mestizaje,« Coriún Aharonián menciona que la distribución y proporción de cada una de estas vertientes en LATAM determinó a través de los siglos un mestizaje muy variado, con diferencias muy grandes entre una región y otra. »Había muchísimos sistemas culturales y además pocas veces esos sistemas se encontraban confinados en límites geográficos precisos. Más aun, las culturas, las lenguas y las músicas coexistían en un territorio difuso.«

FE me dijo que crear »MAPAS« fue una oportunidad para seguir indagando en este sentimiento de no venir de ningún lugar concreto: »A partir de aquí, surgen más preguntas sobre la identidad, sobre entender mejor de dónde se supone que vengo. Sobre lo indescriptible... Y ver cómo esto se ha reflejado en tanta gente que viene de las mismas latitudes que yo, cómo se ha manifestado en estas personas.«

Concepción partió del deseo de querer intentar mapear una posibilidad multidimensional que continúa formándose y comunicándose en y con un pasado difuso. Confusión. Simplificando, la confusión es algo que probablemente muches de Latinoamérica, quizás aún más cuando venimos a Europa, sentimos. Es común sentirnos flotando entre ese caos contrastante e ilusión de orden, fácilmente corrompible, y esta calma europea violenta con su orden sostenido por el silencio. Y por esto, es común, la necesidad de sobrevivir desde nuestras relaciones y nuestra nostalgia.

Irene Trejo: ¿Cómo ha cambiado su relación con México/Ecuador al estar lejos? Y, ¿cómo le escuchan ahora a lo lejos? ¿Qué escuchan?

Concepción Huerta: Ahora que estoy lejos de México escucho ese mismo contraste pero desde un imbalance, como escuchando solo de un oído. El pasado en el presente. Escucho murmullos, tacto… No sé cómo suena el tacto pero eso escucho. Como tocarse mucho. Como muchas relaciones que colapsan entre sí. Una unión de encuentros.

FE Sexta: La verdad es que siento muy poco apego a Ecuador. Aunque siempre está presente, latiendo. Escucho a mi mamá y a mi hermana. Y a esa lluvia estridente.

Cuando se conocieron, Concepción y FE conectaron muy rápido debido a las similitudes en como suenan. Al igual que por su amor por Polibio Mayorga y el ceviche.

Concepción Huerta lleva experimentando con la música electrónica/electroacústica desde el 2013, cuando se mudó a la Ciudad de México. Ahí empezó escuchando y documentando la escena. Luego comenzó a jugar con foleys, grabaciones de campo y a procesar con cinta… Ahora su proceso tiene que ver más con síntesis, con moldear, con procesos digitales que se mezclan con lo análogo. Con la penumbra y lo espectral. Con los fantasmas.

Desde niñe, a FE le gustaba desarmar cosas para armar otras. Grababa encima de cinta, de cassettes; les encimaba radio, gente y a sí misme hablando. También experimentaba con distorsiones en VHS, jugaba con circuit bending y hacía música con game boys y trackers GPS. Más que hacer música electrónica, FE dice que busca sonidos que su cerebro no entiende. Y une audio e imágen, les crea a partir del otro y/o les manipula. Esto se sigue reflejando en su práctica de diferentes formas.

Concepción también pasó algún tiempo visitando Quito, explorando lugares a los que FE solía ir. Y FE vivió un tiempo en el mismo barrio que Concepción en CDMX (Ciudad de México). Ahora también les une haber venido a vivir de este lado del charco, quizás para escuchar más claro de dónde vienen y a dónde ir.

Un método de métodos cambiantes, viajando, que deriva en sonoridad materializándose.

Resonancias entre México y Ecuador

Somos
Un pasado que no cierra
Somos un registro en el tiempo
Sonando y resonando junto con todas las posibilidades de algún origen
Somos señales electromagnéticas en el espacio
Somos memoria de una archivo abierto y transmitido
Nuestras experiencias y sentires crean cartografías y mapas en la tierra
Nos escuchamos
Estamos aquí para relacionarnos
Afectarnos
Para ser parte de una historia entre muchas
Somos una eventualidad

– Poema escrito entre Concepción Huerta e Irene Trejo

El performance de »MAPAS« en CTM 2024 comenzó en la oscuridad. Un vacío. El primer sonido que emergió fue la pieza »Storm« de Antonio Russek. Concepción mantuvo conversaciones con Russek durante el desarrollo del proyecto. La obra de Russek abarca varios formatos, pero se basa en una exploración y experimentación acústica que estimula al mismo tiempo la imaginación del oyente, abriendo algo más...

Durante su proceso creativo, Concepción y FE tuvieron acceso a algunos de los archivos de Radio UNAM - emisora de la universidad pública mexicana- gracias a la Fonoteca Nacional de México. La Fonoteca Nacional fue el primer archivo de este tipo en América Latina, con el objetivo de proteger uno de los patrimonios más olvidados del siglo XX. Dentro de este archivo, un elemento que influyó especialmente en »MAPAS,« sobre todo para Concepción, fue una entrevista a Antonio Russek titulada »Hacia una nueva música.« Esta entrevista le influyó porque habla de los procesos cotidianos y de cómo en la práctica, muchos detalles llevan a que las cosas salgan de una forma determinada. Escucharla ayudó a Concepción a conectar con el proceso humano que tenemos a la hora de crear y las similitudes y diferencias entre cada artista.

  • (2004) Storm by Antonio Russek

  • (2004) Storm by Antonio Russek

Más allá de la referencia a la pieza »Storm,« Concepción y FE decidieron no utilizar sonidos del archivo, sino crear sonidos más ligados a su experiencia y práctica; especialmente sonidos abstractos sintetizados. Su intención era dar espacio a lo que surgiera de la mezcla de sus historias, sus procesos y su contexto en Berlín.

El diseño de iluminación de Shaly López realzó la densidad y la intensidad del performance. Comenzó con destellos y parpadeos que empezaron a abrir el tejido de sonidos, silencios, imágenes, conexiones, dolores, amores, despedidas, encuentros y textos. Para crear las luces, Shaly imaginó millones de puntos que se dibujaban y desvanecían. Su proceso consistió en imaginar texturas que se traducían en destellos, marcando una dramaturgia basada en puntos y líneas que, a su vez, se transformaban en pasajes.

Comenzó a formarse una cartografía en desintegración, que se abría dentro de un parpadeo perpetuo. Aparecieron imágenes de bombillas a punto de fundirse, despedidas de la infancia, la animalidad, fuego, ceniza y un puñado de barro negro escurriéndose entre los dedos. »Para mí, la identidad es como la tierra que se nos escurre entre las manos,« dijo FE, quien creó los visuales de »MAPS.«

Al final, los trazos de luz y las imágenes desembocaron en caos, noise, e incluso en el estrobo que controlaba Shaly tomando vida propia.

La memoria no muere (repite)

Irene Trejo: ¿Cómo es tu mapa de hoy?

Concepción Huerta:  Mi mapa de hoy se ha ido acomodando de una manera bonita. Volví a la escuela acá en Holanda después de un tiempo. El mismo camino pero distinto. Después fui a casa de una amiga… Conexiones reconfigurándose. Luego regresé a mi casa a otros encuentros. Si pudiera dibujarlo sería una especie de geometría con varias salidas entre lo que pienso, siento y donde estoy presente.

FE Sexta: Como una enredadera arrasando con todo hacia todas partes.

Hoy vemos más claro que nunca que la colonización no es cosa del pasado, sino una realidad permanente. El exterminio y los corazones rotos parecen abarcarlo todo. Sin embargo, nada existe sin sus conexiones y huellas. Somos consecuencia y creación a cada paso. Cartografiar juntes es caminar conscientemente de la mano a través de la incertidumbre. Recordar para no reproducir el olvido. Y el sonido, la luz, la imagen y las palabras se convierten en tacto, en un cuerpo multidimensional, como la magia y los sueños. Esa magia que aún recorre LATAM, un espectro que forja nuevas formas a partir de lo que se aprendió y se aprende, o no.

»La existencia de un sentido latinoamericano del tiempo, el uso de elementos reiterativos, austeridad en el uso de los recursos expresivos y de medios tecnológicos, un cierto primitivismo, y, un particular interés por explorar la magia inherente al evento musical. Magia.« escribió el chileno Federico Schumacher en »La Música Electroacústica en América Latina (PDF).« »Es el mestizaje lo que nos distingue y les creadores latinoamericanes hemos comprendido que, aunque un tanto esquizofréniques, nos encontramos entre dos mundos.«

Siento que más de dos. Y que cada quien, según sus trazos, territorios, tensiones, sentires y deseos, se va intentando escuchar con el otre.

»Es un círculo,« decía Concepción. Por eso ella y FE también buscaron esta forma a la hora de crear la espacialización sonora para el día de la actuación en Radialsystem. Me contó que la primera vez que viajó a Ecuador desde México, lloró al aterrizar, por algo que estaba leyendo:

»El amor siempre nos demuestra la circularidad del mundo« – del libro Conjunto Vacío de Verónica Gerber Bicecci.

Volverse la búsqueda.
Recordarse en ella, para no desaparecer.

¿Qué le pasa al mapa cuando toca la tierra?

Concepción Huerta: Se encima
FE Sexta: Le atraviesa